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La presidenta Bachelet incluyó el día de ayer en su discurso anual en el Congreso Nacional lo referente a la libertad de decidir de las mujeres y su apoyo a la entrega de AE a todas las mujeres en los centros de salud dependientes de los municipios.
A continuación, entregamos una parte del discurso, en la que se pronuncia enfàticamente a la pildora del día después. "Pero si de ética pública se trata hay un tema todavía más de fondo, que habla de la forma cómo servimos a los ciudadanos.
Si hay algo común a todos los chilenos y chilenas, es que aman a sus familias. Por ella trabajan, se esfuerzan, luchan día a día. Consideramos a nuestras familias como la más importante responsabilidad de nuestra vida. Lo que amamos, sin embargo, no es un frío concepto, son personas reales y concretas. Cada una de ellas conforma nuestra comunidad más íntima. Amamos nuestra familia real, la que tenemos, la que hemos logrado construir o reconstruir. Y los que estamos aquí compartimos la certeza de que no hay un Chile mejor si no es mejor para nuestras familias. Lo que necesitan los chilenos es apoyo. Lo que no necesitan son imposiciones sobre qué debe de hacer o cómo deben vivir. Por eso, más que como Jefa de Gobierno, les hablo como Presidenta de la República. Mi obligación constitucional consiste en garantizar la buena convivencia y respeto mutuo entre todos los chilenos. Repito, de todos los chilenos. Es mi deber garantizar la salud pública, la educación pública, la protección social y poner al servicio de todos ellos los bienes y servicios del Estado. No permitamos que en nuestro país existan familias de primera y segunda clase divididas por su capacidad económica de ejercer sus derechos tanto como sus deberes. Ésa no es la República que soñaron nuestros padres de la patria y no será la República que entregaremos a nuestros hijos. Y Chile tiene dos caminos: o confiamos en la responsabilidad de cada ciudadano o creemos que es mejor tratarlos como menores de edad y que es mejor que alguien decida por ellos. Nuestra opción, ahora y siempre, es la de respetar la responsabilidad de cada chileno y chilena. En democracia se practica la tolerancia mutua entre las distintas visiones de la vida, sobre el piso común y compartido del respeto integral a los derechos humanos. Mi responsabilidad constitucional consiste en velar por que el ejercicio de la libertad de decidir se dé en condiciones de equidad entre mis compatriotas. Es por eso, que en el debatido caso de la píldora del día después y en pleno respeto con lo resuelto por las instituciones jurídicas competentes, haré que la equidad llegue hasta donde mis facultades alcanzan. El medicamento estará a disposición de los interesados en cada municipio. Y será cada alcalde quien decidirá si lo pone a disposición de los ciudadanos. Es decir, si decide por las personas o deja que las personas decidan. Que el país juzgue." |