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Jóvenes y fallo del Tribunal Constitucional: Causas y Desafíos PDF Imprimir E-Mail
viernes, 23 de mayo de 2008

Una de las principales características de la reciente movilización contra el fallo del Tribunal Constitucional (TC) fue la gran presencia que tuvo en ella la juventud, representada principalmente en grupos universitarios de diversa procedencia (distintas universidades, distintos sectores socioeconómicos, distintas disciplinas), en las juventudes de los partidos políticos y en organizaciones de mujeres y feministas jóvenes, e incluso en grupos de jóvenes que sin pertenecer a alguna organización simplemente se sintieron convocados y convocadas y decidieron salir a marchar.

Por lo menos en las últimas décadas no existían precedentes de tal cantidad de mujeres y hombres jóvenes manifestándose por un tema tal como es “la libertad de decidir”, pues en general los temas relacionados con el cuerpo y con la sexualidad han sido reivindicados por un sector bastante específico de la población, que suelen ser las mujeres vinculadas al Movimiento de Mujeres y Feminista, y las Organizaciones y Movimientos vinculados a la Diversidad Sexual, pero era bastante difícil que este tipo de demandas lograran encontrar eco en la ciudadanía en general (por lo menos a esta escala).

Entonces, cabe preguntarse, ¿qué es lo que hace que tal número de jóvenes se sientan esta vez convocados/as por estos temas?, ¿qué hace que los y las jóvenes esta vez quieran salir a defender su libertad de decidir?. Sin duda la respuesta a esta cuestión es compleja y tiene muchas aristas, pero me atrevo a pensar que se pueden agrupar en dos grandes temas: las transformaciones sociales y culturales que han ocurrido en torno a la sexualidad, y un gran descontento acumulado hacia las esferas y las instituciones que detentan el poder político.

El segundo punto es del todo evidente, según datos de la Cuarta Encuesta Nacional de Juventud, realizada en el 2003 por el Instituto Nacional de la Juventud (INJUV), un 73,7% de los y las jóvenes no se identifica con ninguna posición política, y un 72,7% de ellos/as no se encontraba inscrito/a en los registros electorales. Si se revisa además lo que refiere a la confianza en las instituciones políticas, vemos que sólo un 18,2% declara confiar en el Congreso y un 8,8% en los partidos políticos, y cuando se habla de confianza en las personas el panorama no cambia mucho, pues sólo un 12,4% de los/as jóvenes señala confiar en los senadores y diputados y un 7,7% en los políticos. Estos datos nos muestran claramente la crisis de representatividad que existe en Chile (que se evidencia de manera patente en la juventud), así como también la crisis de legitimidad por la que atraviesan las instituciones políticas.

Y este descontento o sensación de no estar siendo representado/a se materializó fácilmente contra los miembros y la miembra del TC (especialmente contra quienes votaron a favor del requerimiento), y contra los/as 36 diputados/as que firmaron el requerimiento de inconstitucionalidad, los/as cuales, a vista de los y las jóvenes, una vez más estaban actuando en contra de la opinión de la ciudadanía (cabe señalar además que de estos 36 diputados sólo 3 ocupan un escaño por obtener un voto mayoritario, ya que los y las restantes 33 están en la cámara baja por obra y gracia de sistema binominal). 

Ahora bien, a esto además es necesario añadir una creciente apertura hacia temas relacionados con la sexualidad. Según la misma Cuarta Encuesta Nacional de Juventud, al consultársele a los y las jóvenes por el principal motivo que legitima tener relaciones sexuales, un 50,6% señala el deseo de tenerlas, seguido de un 37% que señala el amor, versus sólo un 4,3% que señala el que exista compromiso, y un 16,4% el estar casados. Y a esto habría que agregar la disminución en las edades de iniciación sexual (un 31,6% de los y las jóvenes inició su vida sexual a los 15 años o antes), las nuevas prácticas de homo y bisexualidad por parte de los adolescentes sobre todo en edad escolar, etc.

Con respecto al tema puntual de la Anticoncepción de Emergencia, según resultados de una encuesta realizada por Adimark en marzo del 2008, un 71,2% de los y las jóvenes cree que la píldora del día después es un método de emergencia para evitar un posible embarazo, mientras que un 26,5% señala que es un método que puede ser abortivo. Asimismo, un 73,1% consideraría la opción de tomar la píldora ante una relación sexual no protegida, mientras que un 26,9% rechaza esa opción. Según esta misma encuesta, un 67,5% se declara de acuerdo al aborto en caso de violación, un 63,8% en caso de que peligre la vida de la madre, y sólo un 22% declara rechazar el aborto en cualquier circunstancia.

Al ver entonces, por un lado, lo poco representada que se siente la juventud, en términos políticos, en Chile actualmente, y por el otro lado, las miradas de las nuevas generaciones respecto a la sexualidad, resulta más fácil comprender la amplia participación de este sector de la población en la pasada movilización contra el fallo del TC, y nos hace suponer además que estamos frente a un escenario muy propicio para comenzar a instalar en la ciudadanía, y en especial en los y las jóvenes, temáticas tales como los Derechos Sexuales y Reproductivos, la reposición del aborto terapéutico (como un primer paso hacia la legalización) y en general, el derecho a vivir una sexualidad placentera y feliz. Sin duda este es el gran desafío que nos queda por delante, el saber cómo aprovechar esta coyuntura y transformarla en una plataforma o punto de inicio de un trabajo vinculado a los derechos y a las libertades sexuales y reproductivas de todos y todas, donde por supuesto la juventud debe tener un rol protagónico.


Patricia Varela Pino
Colectiva Mujeres Públicas

 
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