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Quienes de alguna forma estamos vinculados a la defensa de los derechos sexuales y reproductivos observamos con estupor la tenacidad de los detractores de la anticoncepción de emergencia para sostener que existe un tercer efecto sobre el endometrio ― aparte de inhibir la ovulación e interferir en la migración espermática por espesamiento del moco cervical ― capaz de impedir la implantación o anidación de un óvulo fecundado/blastocisto en el útero. Nosotros sostenemos que todas las investigaciones recientes descartan tal hipótesis y que no hay hasta la fecha publicada una sola investigación con rigor científico que demuestre el pretendido efecto anti-anidatorio. Los detractores dicen tener desde hace años los estudios que respaldan su posición; sin embargo hasta la fecha no publican nada y últimamente sólo exhiben la declaración de una veintena de profesionales que “creen” que sí es abortiva, pero sin evidencia alguna, argumentando que el Tribunal Constitucional de Chile ha fallado en contra de la píldora. Curiosamente, una vez más los que respaldan la píldora son médicos y biólogos, mientras los juristas la condenan.
La pregunta sin embargo que rara vez nos hacemos es de donde salió que hay un efecto abortivo. La respuesta quizás sorprendente para algunos es que fue difundida por la propia industria fabricante de las píldoras. Pero vamos por partes porque es una explicación compleja. Lo que sucede es que para fabricar un nuevo producto los laboratorios tienen que someterlos a la aprobación de las agencias de regulación y registro como la FDA. Para ello documentan las características del nuevo medicamento de acuerdo a la farmacopea vigente, que consigna las investigaciones de productos similares y señala los mecanismos de acción de los fármacos. Por ejemplo la última versión a nuestro alcance de la United States Pharmacopeia – Drug Information (USP-DI) del 2006, respecto a la Contracepcion Postcoital de Emergencia – Levonorgestrel por vía oral, dice que “…el efecto contraceptivo de la progestina se consigue a través de otros mecanismos que resultan en interferir con la fertilización e implantación en el ciclo luteal, tal como el espesamiento del moco cervical y cambios en el endometrio …(71) (81) (84) (86) (88) (90) (117) (118) …”. La cita del texto está en la página 2515 del Vol. I de la 26ta edición y los números en paréntesis corresponden a las investigaciones que respaldan tal aseveración en la versión electrónica; pero todas, las ocho investigaciones, corresponden al periodo 1990 – 1996, es decir antes que se fabrique Postinor 1 o Plan B (las píldoras originales de Lng 0.75 mg. de Gedeon Richter para Europa y Norteamérica, respectivamente). En otras palabras ninguno ― ni siquiera uno ― de los estudios corresponde a la píldora de anticoncepción de emergencia en dosis de 1,5 mg (o dos de 0,75 mg.) de levonorgestrel, ya que son estudios referidos a medroxy-progesterona, norethindrone, norgestrel de uso regular y levonorgestrel en implantes subdérmicos (norplant). Todas esas investigaciones corresponden a otros productos; es decir que el efecto endometrial es “hipotético”, derivado del uso a largo plazo y probablemente atribuido como medida precautelatoria contra juicios por posibles efectos no revelados, porque a falta de estudios específicos se usa la información general. Pero existen investigaciones específicas sobre levonorgestrel en dosis de anticoncepción de emergencia recién a partir año 2000, que señalan que no hay efectos demostrados sobre el endometrio capaces de impedir la anidación de un blastocisto u óvulo fecundado. Lamentablemente ninguno de esos estudios relativamente recientes está aún incorporado en la farmacopea. Varios de estos estudios han sido desarrollados con auspicio de la OMS y están publicados en revistas científicas de reconocido prestigio. Por ello la OMS desde marzo de 2005 señala que las píldoras de levonorgestrel 1,5 mg “…no tienen un efecto detectable sobre el endometrio…” y que tampoco es eficaz una vez iniciado el proceso de implantación (ver boletines de marzo y octubre de 2005 de WHO/HRP). Esta información reemplaza la Guía anterior de la OMS sobre AOE (1988), la cual establecía la posibilidad de impedir la implantación alterando el endometrio, aunque la evidencia de tales efectos fuera confusa (ver página 6). Sin embargo las agencias de regulación, como la FDA ― que no es un instituto de investigación sino de registro ― hasta la fecha no actualizan sus referencias bibliográficas de oficio. Iniciar un procedimiento de parte para modificación de un capítulo de la farmacopea por otro lado es largo y muy costoso, particularmente porque en el hemisferio norte está claro que el embarazo se inicia con la implantación y no con la fecundación. La medicina basada en evidencia reconoce el inicio de la gestación a partir del dosaje de HCG (gonadotropina coriónica humana), la cual es transferida a la madre por el embrión durante la implantación. Para ellos dichos estudios, por lo tanto, no son requeridos. Pero los detractores se valen de información obsoleta para descalificar la AOE. Finalmente es muy interesante notar que la propia declaración del Vaticano sobre la llamada “pillola del giorno doppo” reconoce que “…sólo si la píldora fuera tomada varios días antes del momento de ovulación podría a veces actuar para prevenir lo último (en este caso funcionaría como un “contraceptivo” típico)”. O sea que ellos saben, pero lo que no dice verazmente el Vaticano es que cuando el método falla el embarazo continúa. Eso se lo callan en todos los idiomas. Esto último es clave para entender la desesperación para detener la distribución masiva de la píldora en Chile, porque la eficacia anticonceptiva promedio es del 75% y una distribución de por ejemplo un millón de unidades implicaría una falla de aproximadamente 20,000 casos, lo que significaría que habrían 20,000 testimonios de mujeres que tomando la píldora proseguirían con el embarazo (eso sin contar con los curas de parroquia que constatarían que muchas mujeres saldrían embarazadas a pesar de tomar la píldora de AOE, porque no es abortiva, desmintiendo la prédica de las autoridades eclesiásticas). Si no hay distribución de la píldora es la palabra de ellos contra la nuestra y está comprobado que los juristas le hacen más caso a ellos, pero si la píldora se distribuye masivamente y los casos de falla se divulgan, se resquebraja hasta la infalibilidad papal. Los detractores tienen pues mucho que perder. Julio Zavala R. Bibliografía de USP DI, Referida a cambios en el endometrio e interferencia con la fertilización e implantación 71. Medroxyprogesterone package insert contraceptive injection (Depo-Provera Contraceptive Injection, Pharmacia & Upjohn—US), Rev 10/92, Rec 10/93. 81. Progesterone injection (pms-Progesterone injection, Pharmascience—US), Rev 2/89, Rec 10/93. 84. Norethindrone package monograph (Micronor, Janssen-Ortho—Canada), Rev 10/93, Rec 3/94. 86. Norgestrel package insert (Ovrette, Wyeth—US), Rev 1/93, Rec 10/93. 88. Levonorgestrel system package insert (Norplant System, Wyeth—US), Rev 10/18/96, Rec 8/27/96. 90. Norethindrone package insert (Micronor, Ortho-McNeil—US), Rev 9/91, Rec 7/93. 91. Segal SJ, Alvarez-Sanchez F, Brache V, et al. Norplant implants:the mechanism of contraceptive action. Fertil Steril 1991 Aug; 56(2):273-7. 117. Brache V, Alvarez-Sanchez F, Faundes A, et al. Ovarian endocrine function through five years of continuous treatment with Norplant subdermal contraceptive implants. Contraception 1990 Feb; 41(2): 169-77. |