PERU – SUSANA CHAVEZ
La AOE en Perú: Avances y retos de una lucha continua
Desde que se inició el debate de la AOE en el Perú, hace mas de cinco años, se han producido hechos interesantes, que merecen nuestra reflexión y permanente alerta. La regulación de la propia fecundidad es un derecho fundamental y también vulnerable, como nos lo demostró la experiencia vivida en nuestro país.
Lo que ocurrió y continúa ocurriendo debe analizarse teniendo en cuenta: el estado general de salud de las poblaciones, particularmente de las mujeres; las relaciones de poder que operan para controlar la vida de la gente, sobre todo la sexualidad y reproducción y; el cumplimiento de compromisos nacionales e internacionales por parte de nuestros estados. Los discursos políticos que nos hablaron de erradicar la exclusión y la pobreza, debieron dar paso a la elaboración de políticas públicas que hicieran posible una vida digna sin brechas de inequidad que son ética y moralmente inaceptables.
Haciendo un balance de lo que significó la lucha por la AOE en el Perú, puedo decir, que en los últimos años, no hay otro tema que haya logrado poner en evidencia los distintos factores que se cruzan para hacer realidad el ejercicio de un derecho. La complejidad está dada por factores de carácter ideológico, normativo, institucional cultural, de acceso a la información científica, pasando claro está, por las expectativas y proyectos de vida de la gente común y corriente.
Resumo tres hechos positivos a continuación:
a) La AOE fue parte de la agenda pública y mediática.
La AOE se constituyó en uno de los temas de debate político en la pasada campaña electoral, así lo demuestra la cobertura que tuvo en los medios masivos de comunicación. Esto nos enseña, que es posible incidir y modificar las tradicionales agendas y viejos estilos de debate, para remitirse de manera mas concreta, a las necesidades de la gente.
b) Nuevamente el debate: ciencia versus concepciones religiosas.
A diferencia de otros tiempos, la discusión, que antes sólo se daba entre integrantes de la jerarquía católica y las feministas, se abrió. Ahora todos opinamos pues la información, tecnología y las propias expectativas de vida, nos permiten ubicar a las creencias religiosas, en el campo de las concepciones individuales y privadas, tal como siempre debió ser, superando de este modo tabúes, miedos e inseguridades.
c) Los derechos reproductivos también son derechos humanos.
Este nuevo posicionamiento de los derechos, es probablemente el mejor eje articulador entre la sociedad médica y de salud en general y las organizaciones defensoras de los derechos sexuales y reproductivos. El piso común que ofrecen los derechos humanos, es sólido, progresivo y perdurable, lo que permitirá sin duda, lograr no sólo nuevas conquistas, sino también nuevos caminos de lucha que nos conduzcan a una vivencia como sujetos de derechos, sin discriminaciones de ningún tipo.
Estos avances son parte de un largo proceso, que incluyen resultados deficitarios. Necesitamos explorar todavía, algunos puntos y evaluar la perfomance de algunos actores, cuyo proceder pareciera sumirnos en el desconcierto, haciéndonos perder a veces la perspectiva de nuestra lucha.
Estos son:
a) Los pequeños grupos del movimiento fundamentalista anti-vida.
Situados en el frente externo, ellos ven en las libres decisiones sexuales y reproductivas, una amenaza para su proyecto político y no dudan en utilizar su poder económico y político para enfrentar nuestra lucha. También ejercen un mejor dominio de sus influencias, participando organizadamente en los distintos y mas altos niveles de poder: el gobierno, el congreso y los grupos de poder económicos. También han incidido en la cooperación internacional, buscando neutralizar a las organizaciones nacionales frenando todo tipo de avance en el campo de los derechos sexuales y reproductivos.
No conocemos del todo como operan estos grupos. En muchos de los casos, sus acciones de lobby nos llevan ventaja, ya que suelen estar mas acordes con corrientes de pensamiento anclados por muy largo tiempo y que particularmente son compartidos por quienes ocupan las esferas de poder.
b) El movimiento por la salud reproductiva, el movimiento de mujeres y el propio movimiento feminista es amplio y diverso
En el frente interno, al interior del propio movimiento, existe heterogeneidad y eso es parte del crecimiento, pero, algunas veces consideramos que las agendas son distintas y hasta podrían entrar en conflicto excluyendo al tema de la AOE. Para quienes estamos por una agenda amplia de derechos sexuales y reproductivos, este conflicto no es real, pues hablar de anticoncepción y de evitar el embarazo no deseado, no se contrapone con la lucha por el acceso al aborto seguro.
Como lo señalan Faundes y Barzelatto…”no hay ninguno de nosotros que estemos promoviendo el aborto”, como dice el slogan, “luchamos por el aborto seguro para no morir y luchamos por anticonceptivos para no abortar”. Hacer incidencia para demostrar que la AOE no afecta la implantación, no niega que también luchemos por despenalizar el aborto, pues existen suficientes evidencias de salud pública y jurisprudencia sobre derechos humanos, que nos indican que necesitamos defender ambos planteamientos
c) La opinión pública
Analizándo cómo ha ido calando la AOE en la mentalidad de las personas, en el Perú, se reconoce que el principal conflicto es el de la injusticia. Por un lado, tenemos 16 productos comerciales registrados y hasta la fecha se ha vendido mas de un millón de unidades, por otro, están los ataques contra del Ministerio de Salud, que atiende a la población mas pobre y que en el último año, apenas distribuyó alrededor de 2,500 unidades a nivel nacional.
Se logró comunicar a la gente conocimientos mas acordes a la realidad. Por ejemplo; que el acto sexual, la fecundación y la reproducción son procesos distintos y no simultáneos como se ha pretendido hacer creer. Que el control de la propia fecundidad, es un derecho inalienable y que las decisiones sexuales y reproductivas de la gente, no pueden manejarse desde el miedo y la desinformación.
Nadie duda, que nos queda mucho por trabajar: la legislación que existe en el país no ha sido suficiente para superar las barreras, así mismo existen autoridades timoratas, tolerantes a las presiones y la injusticia. Pero, también existe una sociedad civil vigilante, sociedades médicas comprometidas e instancias del Estado con capacidad y en condiciones de impartir justicia y equidad.
Todas y todos estamos de acuerdo en que el derecho a la AOE no ha pasado desapercibido en el debate público y que todavía nos queda mucho camino por delante, es decir, que la lucha continúa.
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